¿Video qué? Vol. I

juegos06

Corría el año de mil ochocientos no me acuerdo -más o menos como 83-, cuando un servidor se encontraba aún cursando la educación primaria; contaba en aquel entonces con unos 7 ó 8 años de edad.

Por aquellos tiempos la diversión a la hora del recreo consistía en llevar una buena dotación de canicas y prepararse para enfrentar a rivales de gran calidad jugando entre las raices de los árboles siendo así la sensación a la hora del receso.

Está bien, está bien… estoy exagerando un poco, pero algo cierto es que lo tradicional en esa época era jugar trompo, yoyo o canicas, según la temporada. Recuerdo que, dada la situación económica que reinaba en nuestro hogar, las canicas eran parte del grupo de objetos que se encontraban últimos en la lista de compras. Por eso mismo tomé la decisión de hacerme de una bolsa de ellas, aunque ello significara sacrificar la mayor parte de mis domingos o propinas que ganaba, cuando llegaba a hacer algún mandado.

Debo reconocer que aquello no fue fácil, sin embargo el resultado fue satisfactorio: después de mucho tiempo de abstenerme de los placeres que significaban cosas como las golosinas o los albumes de estampitas logré mi cometido, una bolsa nuevecita de canicas solo para mi. Recuerdo que ese día en específico esperé la hora del recreo como ningún otro día. Ya preparado mentalmente y decidido a opacar a mis rivales entre al juego. ¿Ha estado alguna vez formado en una fila por más de una hora para realizar un trámite que te llevará solo un par de minutos? Algo así me sucedió. Más tiempo tardé en esperar mi turno que en ver como -canica a canica- mi bolsa se iba quedando vacía.

Esta de más decir que no gané nada: ni canicas, ni satisfacción ni nada. Ese fue exactamente el momento en que perdí todo lo que había logrado con tanto esfuerzo y en el que decidí que las canicas y los niños que en aquel entonces me las bajaron podían irse directo a la chingada.

Alejado ya entonces del vicio de las canicas, del trompo o yoyo -artefactos en los que soy malísimo-, la vida de un servidor constaba de mucho tiempo libre, el cual era dedicado principalmente a ver telenovelas fresas y lacrimosas acompañando a mi mamá y a mi hermana, además de algunas tardes libres para jugar futbol, desgraciadamente la mayoría de las veces con una pared como compañero.

¿Videojuegos? Sip, en algún momento llegaron a mi vida, o yo llegué a la de ellos. Es por eso que puedo decir con orgullo que las farmacias fueron y siguen siendo parte primordial en mi vida, y que fue el hecho de perder una simple bolsa de canicas lo que me abrió otra puerta, mejor o peor, eso solo el tiempo lo diría, pero eso amigos, será parte de otra entrega.

See ya!!

Odio las canicas!!

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Una respuesta a “¿Video qué? Vol. I

  1. Creo que mi primer contacto con los juegos fue en una tienda donde tenian el Galaga. Pero fue hace tanto tiempo que no lo puedo confirmar. Lo que si es seguro es que debió ser por 1983.

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